EL PROCESO
“Un ejército que marcha sin una dirección clara es como un barco a la deriva.”
— Sun Tzu
Cada profesional tiene su manera de trabajar y su propio método. En mi caso, apuesto por la transparencia como base del proceso de entrenamiento. Entender qué se hace y por qué se hace no solo mejora los resultados, sino que refuerza la implicación y el compromiso con el proceso.
A continuación, presento mi metodología de trabajo: los pasos que seguiremos para alcanzar los objetivos de forma segura, eficiente y con sentido.

01
CONOZCÁMONOS
Antes de empezar cualquier proceso de entrenamiento, es fundamental saber si encajamos. El entrenamiento es una relación continua en la que trabajaremos codo con codo, así que esta primera toma de contacto sirve para conocer los objetivos, necesidades y contexto deportivo.
En esta conversación definimos la dirección del proceso, aclaramos expectativas y vemos si este es realmente el camino que se quiere seguir.
02
Valoración Inicial y Análisis del Punto de Partida
Para planificar con sentido, primero hay que conocer desde dónde partimos.
Realizo una valoración de la condición física, seleccionando las pruebas en función del deporte, la posición, la edad madurativa y los indicadores de rendimiento relevantes en cada caso.
Incluyo con ello test de movilidad, fuerza, asimetrías y posibles factores de riesgo lesional.
Cuanta más información tengamos, mejores decisiones podremos tomar.

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03
Establecimiento de objetivos
Con los datos de la entrevista y la valoración física, definimos objetivos claros, realistas, alcanzables y motivantes.
Busco siempre que el deportista entienda el por qué de cada objetivo y que estos encajen tanto con su situación actual como con lo que desea alcanzar.
Los objetivos son flexibles: se revisarán y adaptarán conforme avance el proceso.
04
PLANIFICACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESCRIPCIÓN
Con los objetivos definidos, diseño una planificación individualizada basada en:
-
La evidencia científica más actual.
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Métodos clásicos que han demostrado eficacia real en el rendimiento.
-
La experiencia práctica adquirida en diferentes contextos deportivos.
El plan se adapta a las características del deportista: sus fortalezas y debilidades, su rol dentro del equipo, su calendario competitivo, su edad biológica, su disponibilidad y cualquier factor relevante para su rendimiento.
Cada sesión forma parte de una hoja de ruta clara, pensada específicamente para llevarnos hacia los resultados marcados.

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05
TRABAJO DIARIO Y MANEJO DE CARGAS
El entrenamiento es donde ocurre la magia… y también donde más control debemos tener.
La clave del éxito es la constancia, la progresión y la variabilidad del estímulo.
Trabajo con monitorización diaria de la carga a través de herramientas como:
-
Carga externa (volumen, intensidad, densidad…)
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Estado biopsicológico del deportista (Percepción Subjetiva del Esfuerzo)
Esto me permite ajustar el entrenamiento en tiempo real para mantener el rendimiento, prevenir lesiones y asegurar que avanzamos sin estancarnos.
Y siempre, siempre, disfrutando del proceso.
06
Valoraciones continuas Y AJUSTES
Para saber si el plan funciona, hay que medirlo.
Realizo evaluaciones periódicas que permiten ver la evolución, comprobar adaptaciones y ajustar la planificación cuando sea necesario.
Estos datos nos indican si:
-
La carga es la adecuada
-
La dirección del entrenamiento es correcta
-
Debemos reforzar, reducir o modificar ciertas partes del plan
El objetivo es simple: mejorar siempre, con seguridad y con sentido.
